Una banca pública

La banca pública:
más necesaria que nunca

De la banca donde siempre ganan los mismos, a la banca donde ganamos todos.

Un país no puede depender en exclusiva de la banca privada para garantizar derechos básicos como el acceso al dinero en efectivo, el crédito a la economía real o la cohesión territorial.

Frente a la concentración de los grandes bancos, la alternativa es posible. Si recuperamos una banca pública, ética y de proximidad le damos la vuelta al juego: pasa a ganar la banca de la gente.

Ganamos todos.

El Estado no puede inhibirse

Hoy en día, no tener cuenta bancaria ya no es una opción, sino un factor de riesgo de exclusión social. La inclusión en el mercado laboral formal, el cobro de prestaciones o el pago de servicios básicos no son posibles para quien carece de una cuenta bancaria.

De manera complementaria, las entidades bancarias deben contar con una red de oficinas y cajeros que favorezcan la atención presencial y el acceso a dinero en efectivo, contribuyendo a mitigar las dificultades de acceso determinados colectivos y favoreciendo la cohesión territorial.

Cuando el mercado privado se rige exclusivamente por criterios de lucro y abandona a partes enteras de la población por “falta de rentabilidad”, el Estado tiene la obligación constitucional de intervenir.

Garantizar la inclusión social y territorial:

Frente al abandono rural:

Municipios enteros que sufren un proceso agudo de despoblación y se quedan sin alternativas físicas para gestionar su dinero.

Frente a la brecha digital:

Personas de edad avanzada y colectivos vulnerables son excluidos por la digitalización forzosa y la reducción de la atención presencial.

Financiar la economía real:

Canalizar crédito en condiciones accesibles hacia sectores clave como la vivienda, la agricultura, la industria local y la transición ecológica.

Garantizar el acceso universal:

Operar con criterios de transparencia y justicia social respecto a territorios y colectivos donde la banca privada se retira por «falta de rentabilidad», asegurando que ningún ciudadano quede financieramente marginado.

Historia de un desmantelamiento:
Cuando la banca pública funcionaba

La banca pública en España fue una historia de éxito. Entidades como el Banco Hipotecario o el Agrícola demostraron que el Estado podía ofrecer crédito accesible, orientar el desarrollo y crear lazos de equidad territorial.

En los años 90, todo ese tejido se agrupó en Argentaria: una corporación pública saneada, rentable y con más de 1.300 oficinas.

Su privatización en 1999 no respondió a un fallo económico, sino a una decisión política que nos dejó sin un instrumento estratégico público.

España, una anomalía en Europa

Mientras la mayor parte de los países de Europa cuenta con sólidas bancas públicas de desarrollo y proximidad, en España la banca pública es marginal. El Instituto de Crédito Oficial (ICO) carece de red de oficinas y personal, viéndose obligado a operar a través de la banca privada.

El negocio redondo de la mediación privada

Con las líneas de crédito público, la banca privada cobra comisiones, capta clientes y deriva sus propios riesgos a las arcas del Estado.

Las cifras del colapso del servicio privado

El rescate bancario tras 2008 dejó un agujero de más de 70.000 millones de dinero público no devueltos.
¿El resultado?

%

Concentración de mercado

Solo 5 grandes bancos controlan hoy más del 75% del mercado (frente al 42% en 2008).

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Cierre de oficinas

Se ha desmantelado el 61,5% de toda la red de sucursales de nuestro país.

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Destrucción de empleo

Se ha perdido cerca del 42% de los empleados bancarios, dejando a España a la cabeza de la UE en habitantes por empleado (276).

Desierto financiero

4.618 municipios carecen por completo de oficina bancaria y 1.333 tienen solo una en riesgo de cierre.
De 8131 municipios españoles.

Población excluida

Más de 2.180.000 personas sufren exclusión potencial, teniendo que cobrar sus pensiones a través de bancos que ni siquiera existen en su localidad.

2,31%

Beneficios récord

Pagamos los créditos más caros y recibimos de los depósitos más bajos de la eurozona (2,31% vs 3,03% de media europea).

La Caja Postal:

La infraestructura que ya existe. Solo falta voluntad política.

La recuperación de la Caja Postal no es una propuesta nostálgica ni un experimento improvisado; es la reactivación de una institución de derecho público que ya demostró ser una de las herramientas de ahorro e inversión más eficientes de España.

Dato clave de eficiencia: En 1987, antes de su integración en Argentaria, la Caja Postal alcanzó un ROE (rentabilidad sobre fondos propios) del 39,61%. No solo demostró ser altamente rentable, sino que superó la rentabilidad de todas las cajas de ahorros y de los 7 mayores bancos privados de la época.

No requiere construir una red desde cero. España cuenta con la infraestructura pública más capilar del país: Correos.

EL RECURSO DISPONIBLE EN CORREOS

EL IMPACTO DIRECTO DE LA CAJA POSTAL

4.675

Puntos de atención

Erradicación de la exclusión

Presencia bancaria donde la banca privada cerró.

2.370

Oficinas digitalizadas

Bajos costes operativos

Sin necesidad de gastar en inmuebles o nueva infraestructura.

50.279

Empleados

Cercanía y confianza

Personal con vocación de servicio público y arraigo territorial.

Francia (La Banque Postale), Italia (BancoPosta) o Suiza (PostFinance) demuestran que la banca postal funciona y hace sostenibles las redes públicas de correo.

¿Qué ganamos con una Caja Postal?

Ventajas para la ciudadanía

Acceso a un servicio esencial a precio justo:

Cuentas, depósitos, tarjetas y transferencias a un precio justo y sin comisiones abusivas.

Atención presencial y de confianza:

Trato humano a través del personal de Correos, con amplio conocimiento de la población local, mitigando la brecha digital que sufre la gente mayor y colectivos vulnerables.

Eliminación de la exclusión territorial:

Presencia garantizada en los más de 4.600 municipios que hoy no tienen sucursal o están en riesgo de perderla.

Educación financiera y fomento del ahorro popular:

Productos adaptados para el ahorro familiar con transparencia y sin incentivos para la venta cruzada de productos de riesgo.

Apoyo a las familias y pequeños emprendedores:

Crédito accesible y de proximidad en zonas donde la banca privada no concede financiación por «falta de rentabilidad».

Ventajas estratégicas y de país

Aprovechamiento de infraestructuras públicas:

Eficiencia operativa máxima al utilizar la red física y el personal ya existente de Correos, reduciendo drásticamente los costes de despliegue.

Sostenibilidad del servicio público postal:

Diversificar la actividad hacia servicios financieros asegura la estabilidad y supervivencia de Correos a medio y largo plazo, tal como ocurre en Francia, Italia o Suiza.

Reinversión local:

El dinero captado de los depósitos no se destina a la especulación, sino a financiar el desarrollo local, el emprendimiento rural, el relevo generacional y la economía social.

Creación de un fondo de Desarrollo Regional:

Los beneficios que genere la entidad no se reparten en dividendos privados, sino que se destinan a reservas y a la financiación de planes de reequilibrio territorial.

Sinergias con el sector público y cajas rurales:

Alianza con Cajas Rurales e ICO para actuar como el verdadero brazo ejecutor del crédito público sobre el terreno.